jueves, 20 de marzo de 2014

SALES QUE DE LA TIERRA PASAN A LA MESA



Sus cristales son rojos, grises, negros según el lugar de donde proceden.
Sal solo hay una, parecieran gritar las despensas de nuestras casas. Y esa es la sal refinada o de mesa, a la que le agregan en el proceso yodo y flúor.
Pero existen más, de todo tipo y origen, que poco a poco están llegando a los supermercados y a las tiendas de productos gastronómicos.
Se trata de sales gourmet, que pueden mostrarse en forma de escamas, flores y cristales con colores como el rosa, el gris o el negro.

“Son sales absolutamente puras, sacadas directamente de una mina y son consumidas en cristales”, dice el cocinero Óscar Gónima del restaurante Rafaello de Medellín, quien las usa en sus preparaciones.
Así, no solo hay sal marina: está la negra, la rosada, la del Himalaya, la Maldon... que salen de zonas montañosas o valles.

“La del Himalaya, por ejemplo, es la sal más pura del mundo, fue agua de mar que se congeló bajo esa cadena montañosa y ha absorbido los minerales que hay allí. Muchas sales cogen el color del ambiente que las rodea”, comenta Sara Jaramillo, de la tienda gourmet Ábrete Sésamo, también en Medellín.
Una de las primeras sales de este tipo en llegar a nuestras vidas fue la sal Maldon, una variedad procedente de unas salinas en el condado de Essex, en Inglaterra.
La peculiaridad de este condimento es que no se suele recolectar todos los años, ya que es necesario que existan unas condiciones climatológicas apropiadas, por lo que su elaboración se convierte en algo puramente artesanal y laborioso.

La ruta salina nos lleva casi por obligación, después de conocer estas escamas, hasta el llamado ‘caviar’ de las sales: la flor de sal de Guérande, de color grisáceo, procedente de la desembocadura del Loira (Francia), donde ya existía hace 2.700 años.
Se trata de una sal que se cosecha de mayo a septiembre y el mar, el sol y el viento son los tres componentes básicos para una buena producción.

“Estas sales condimentan bien y protegen los alimentos de la deshidratación. Van bien al hornear carne y pescado o para agregar al final; también con ensaladas”, comenta Gónima.

CRISTALES CONDIMENTADOS
Otro producto son las sales a las que les agregan condimentos o sabores. También vienen en cristales, pero la mano del hombre le adiciona chocolate, chipotle, pimentón, pepino, tomate, aceite de oliva, champaña, vainilla, rosas, entre otros productos.

“Catar los sabores de la sales no es tan fácil, pero se aprende. Tienen acentos según donde se forman. En cambio las condimentadas sí se les siente el ingrediente adicional”, explica Sara Jaramillo de Ábrete Sésamo.
Rainbow contiene cuatro tipos de pimienta aromáticas y de mucho sabor: rosada, verde, blanca y negra. Que se fusionan con los cristales de la sal para brindar una experiencia de crocancia y cierta sensación picante.

Kit lomo al trapo
Contiene la receta tradicional del lomo al trapo, la sal parrillera, el trapo y el cordón; componentes necesarios para esta clásica preparación.
La sal parrillera está compuesta por granos del tamaño ideal para penetrar las fibras de las carnes y conservar sus jugos. Se aconseja añadirla 30 minutos antes de cada preparación.
Permite obtener carnes más jugosas   , suaves y suculentas.

LOMO AL TRAPO
Ingredientes

1 k de sal parrillera
1 k de Lomo de res
100 g de tomillo
2 hojas de laurel
Cordón para amarrar el lomo
Trapo de algodón
350 g de  pimienta roja, verde  y  negra
250 ml de vino  tinto o cerveza

Preparación
Muela las pimientas en un mortero y llévelas a la sartén para que se doren levemente.
Estire el trapo de algodón sobre una mesa y agregue 1 kilo de sal parrillera junto con la pimienta, el tomillo y el laurel. Presione con las manos suavemente para que los cristales penetren la carne.
Envuelva el lomo condimentado, amárrelo con el cordón, báñelo con vino tinto o cerveza y llévelo a la brasa durante 12 minutos por cada lado para lograr un término medio.

* Paprika
Pensando en el delicioso aroma y sabor de la paprika natural deshidratada, se ha creado una fusión con sal para ofrecer una alternativa exquisita; ideal para agregar a las recetas antes, durante o después de su preparación.
Perfecta además para espolvorear papas a la francesa, empanadas, ensaladas, pollo  y carne, entre otros alimentos Sus cristales son rojos, grises, negros según el lugar de donde proceden.

Sal solo hay una, parecieran gritar las despensas de nuestras casas. Y esa es la sal refinada o de mesa, a la que le agregan en el proceso yodo y flúor.
Pero existen más, de todo tipo y origen, que poco a poco están llegando a los supermercados y a las tiendas de productos gastronómicos.
Se trata de sales gourmet, que pueden mostrarse en forma de escamas, flores y cristales con colores como el rosa, el gris o el negro.

“Son sales absolutamente puras, sacadas directamente de una mina y son consumidas en cristales”, dice el cocinero Óscar Gónima del restaurante Rafaello de Medellín, quien las usa en sus preparaciones.
Así, no solo hay sal marina: está la negra, la rosada, la del Himalaya, la Maldon... que salen de zonas montañosas o valles.

“La del Himalaya, por ejemplo, es la sal más pura del mundo, fue agua de mar que se congeló bajo esa cadena montañosa y ha absorbido los minerales que hay allí. Muchas sales cogen el color del ambiente que las rodea”, comenta Sara Jaramillo, de la tienda gourmet Ábrete Sésamo, también en Medellín.
Una de las primeras sales de este tipo en llegar a nuestras vidas fue la sal Maldon, una variedad procedente de unas salinas en el condado de Essex, en Inglaterra.

La peculiaridad de este condimento es que no se suele recolectar todos los años, ya que es necesario que existan unas condiciones climatológicas apropiadas, por lo que su elaboración se convierte en algo puramente artesanal y laborioso.
La ruta salina nos lleva casi por obligación, después de conocer estas escamas, hasta el llamado ‘caviar’ de las sales: la flor de sal de Guérande, de color grisáceo, procedente de la desembocadura del Loira (Francia), donde ya existía hace 2.700 años.
Se trata de una sal que se cosecha de mayo a septiembre y el mar, el sol y el viento son los tres componentes básicos para una buena producción.

“Estas sales condimentan bien y protegen los alimentos de la deshidratación. Van bien al hornear carne y pescado o para agregar al final; también con ensaladas”, comenta Gónima.

Fusión con sal para ofrecer una alternativa exquisita; ideal para agregar a las recetas antes, durante o después de su preparación.
Perfecta además para espolvorear papas a la francesa, empanadas, ensaladas, pollo  y carne.

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